Preparación de la base:
- Tritura las galletas: Coloca las galletas en una bolsa de plástico y aplástalas con un rodillo, o ponlas en un procesador de alimentos hasta que se conviertan en polvo.
- Mezcla con mantequilla: En un tazón, mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida y el azúcar (si decides agregarla). Remueve hasta que esté bien combinado.
- Formar la base: Vierte la mezcla de galletas en el fondo de un molde desmontable de unos 22-24 cm de diámetro (asegúrate de que esté bien engrasado o forrado con papel de horno). Aplana bien la base para que quede compacta y uniforme.
- Hornear la base: Precalienta el horno a 180°C (350°F) y hornea la base durante 10 minutos. Después, sácala del horno y deja enfriar mientras preparas el relleno.
Preparación del relleno:
- Bate el queso crema: En un tazón grande, bate el queso crema con el azúcar hasta que esté suave y sin grumos.
- Añadir los ingredientes líquidos: Incorpora la nata para montar, los huevos (uno a uno) y la esencia de vainilla. Sigue batiendo hasta que la mezcla esté bien suave. Si lo deseas, agrega el jugo de limón y la harina para darle más firmeza al relleno.
- Verter sobre la base: Vierte la mezcla de queso crema sobre la base de galleta ya enfriada.
- Hornear: Precalienta el horno a 160°C (320°F) y hornea la tarta durante aproximadamente 45-50 minutos o hasta que el centro esté casi firme (puede moverse un poco, pero no debe estar líquido). Si la parte superior se empieza a dorar demasiado rápido, cubre la tarta con papel de aluminio durante los últimos 10 minutos.
- Dejar enfriar: Una vez horneada, apaga el horno y deja la tarta dentro con la puerta entreabierta durante 1 hora para que se enfríe lentamente y no se agriete. Luego, deja enfriar completamente a temperatura ambiente y refrigérala por al menos 4 horas (mejor de un día para otro).
Cobertura (opcional):
- Agregar mermelada: Si te gusta, puedes decorar la tarta con una capa de mermelada de frutos rojos, fresa o arándano. También puedes añadir frutas frescas por encima, como fresas, frambuesas o arándanos.
¡Listo! Ahora tienes una tarta de queso crema increíblemente suave, cremosa y deliciosa. ¡Disfruta!